Mi Hijo y Yo

Amo regresar cada día a casa para disfrutar estar con mi hijo.

Desde que soy madre perdí mi nombre para convertirme en la mamá de #ManuelEnrique. Desde el mismo momento que supe que vendrías, mi vida dio un giro de 180 grados. Es que no quiero perder un momento de tu desarrollo, tu crecimiento y aprendizaje. Quiero seguir estando ahí en cada etapa de tu vida. Mi hijo y yo, en estos casi 5 años hemos desarrollado una excelente complicidad, pero claro, uno puede estar sin el otro. Cuando estamos juntos, es un secuestro total. Mis días libres son para dedicarlos a él. Ese niño pequeño pero despierto, me enseña y me corrige, ha hecho que cuide más mis palabras, que sea más tolerante, más sensible y una series de cuestiones más que me hacen ser mejor y más feliz. 

El tiempo que pasamos con nuestros hijos debe ser de calidad, como madre Xennials, nacida entre la generación X y los Millenials, resulta más complejo. La vida acelerada que llevamos, los avances tecnológicos, la globalización, los medios de comunicación y el acceso a la información en un clic, hacen de la crianza de los hijos, el mayor reto de nuestras vidas y muchas veces, hasta podríamos estar descuidando ese rol.

Somos mujeres que pasamos entre 8 y 9 horas en la oficina, estudiamos, cuidamos de nuestra imagen, hacemos vida social, entre otras tantas cosas que la globalización nos ha impuesto, hoy la mujer es más competitiva y lucha por su espacio. Pero todo eso no puede dejar de lado la gran responsabilidad que tenemos como madre; la profesión más demandante que nos toca, es que somos un conjunto de muchas profesiones en un solo cuerpo.

Sin embargo, todas esas responsabilidades no deberían apartarnos, ni robarnos el tiempo de nuestros hijos, ni de la familia. Debemos de hacer un equilibrio entre todos los roles que nos toca desempeñar, cuidando cada detalle y haciendo que cada uno no se interponga al otro. Mientras trabajamos, nuestros hijos están en sus centros de enseñanza y de cuidados, cuando estamos cuidando de nuestra imagen, los hijos deberían estar en alguna actividad lúdica, la cuestión es que los tiempos deben aprovecharse en ambas vías, tanto los hijos como las madres, necesitan de su espacio. Es evidente que se tiene, pero cuando nos toca estar juntos, debemos brindar tiempo de calidad, hacer de nuestra convivencia una relación ganar-ganar, una enseñanza-aprendizaje, donde tanto el hijo como la madre, aprende. 

No quiero, ni soy esa madre sobreprotectora, pero sí quiero ser la que esté en cada momento para mi hijo. Quiero un hijo independiente, pero que valore el activo más importante que se tiene, la familia, un hijo educado acorde a los tiempos, pero con valores, y entiendo que una forma de garantizar parte de ello, es estando presente en su vida. No negaré que ganar dinero, obtener ascensos y reconocimientos, son aspectos importantes, pero de que sirve ese éxito si fracasamos como madre? Cuando hablo de fracaso me refiero a los lamentos y cuestionantes que vienen luego. El tiempo es ahora, no se recupera. 

Esta es mi decisión, no busco cambiar el mundo, solo quiero que mañana mi hijo sea mi mejor referente. Que no pierda los momentos más valiosos de la vida por querer hacer fama, fortuna o por ser un esclavo con otras características en época moderna (que no es malo), pero a qué precio? 

Hasta una próxima...



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